Esta vez no te voy a limitar. No te voy a retener. No volveré a mirar atrás, ni tampoco me lamentaré. Esta vez no te dejo ir, te dejo ser.
Alex G.
La persona más significativa en mi vida ha sido ella. Sin darse cuenta se volvió lo más querido y respetado. La he visto llorar de felicidad y coraje. He notado con un golpe de realidad su ausencia y lo frío que es todo sin ella cerca. Me he percatado de sus gustos tan sencillos que tiene y como pequeños detalles la hacen feliz. He dado gracias a Dios por el hecho de ponerla en mi camino y he tomado consciencia de que si me dieran a escoger, la volvería a escoger a ella. He añorado cada momento en los que se me llego a acercar y me lleno de besos y abrazos. He agradecido una y otra vez por haber estado conmigo en las buenas, en las malas y hasta cuando no estuvo. Me he acordado y arrepentido todas esas veces que me regaño y me enoje con ella, porque pensaba que era injusta conmigo. He apreciado todos esos momentos de enfermedad en los que ella me cuido y he saboreado cada sazón de los platillos que me preparó. La he visto preocupada, molesta, triste, asustada, pero siempre anteponiendo a los demás antes que a ella. La he visto envejecer, sin darme cuenta que le he quitado un pedacito de su vida, que ella inconscientemente me ha regalado. La he llegado a observar con fascinación y me he llagado a preguntar como es posible sentir tanto amor por una persona. Le he tomado las manos secas, ásperas y agrietadas por años de esfuerzo y trabajo. La he mirado, y he observado con detalle cada arruga de su piel, con un deseo de detener el tiempo y se quedara así para siempre, joven, bella y saludable. He anhelado con todas mis fuerzas que nunca tuviera que irse de este mundo, y si fuera posible, yo dar la vida por alguien que dio su vida entera por mi. Porque nada en este mundo sería más doloroso que perderla. Gracias por siempre estar ahí. Gracias por todo mamá.


